Mencionaba en una columna anterior que Petro ha entendido que lo suyo no es gobernar y es muy poco lo que va a dejar como gestión de su gobierno. Será uno de los períodos más pobres en resultados.

Una economía postrada, una inseguridad desbordada, un crecimiento del mercado de las drogas ilícitas, sectores como el de la salud, el energético y el de la infraestructura sin rumbo y con el riesgo de retrocesos muy graves frente a los avances que se habían logrado. Como si esto fuera poco, escándalos alrededor las personas y funcionarios que lo rodean y un proceso sostenido de deterioro de las instituciones, nombrando a la cabeza a personas sin conocimiento de los temas, sin claridad sobre sus funciones y responsabilidades y de una obsecuencia lamentable a sus caprichos.

Gustavo Petro no parece ser consciente de las consecuencias de muchos de sus actos que, probablemente, se le volverán en contra, cuando sean evidentes las frustraciones de esos seguidores que irán entendiendo que “el cambio” los va a dejar con peores condiciones de las que tenían.
Petro habla y habla en cuanto foro se puede pronunciar, planteando y proponiendo todo tipo de ocurrencias, todo tipo de incoherencias y más de un desvarío.

Podríamos estar acostumbrándonos a su bla, bla, bla y pensar que eso no es tan dañino pues, al final, no sale con nada. Desafortunadamente, eso no es así.

Como bien lo analiza Yuval Harari, las organizaciones sociales y los cambios que las afectan, no resultan de condiciones objetivas que den lugar a ellos, sino de los relatos y narrativas, que sean capaces de construir quienes pretenden liderarlas.

De eso sí sabe Petro y es lo que viene haciendo con su interminable bla, bla, bla. Como muchos otros autócratas, está fortaleciendo un relato de buenos y malos en el que él es el bueno y es el escogido para liderar la lucha contra esos malos que han venido destruyendo y robando al pueblo.

Es la misma cantaleta que se ha oído a otros líderes populistas y de tanto repetirla eso va calando en la mente de muchos que, sin análisis, sin conocimiento y sin reflexión alguna, terminan creyéndose el cuento y asumiendo esa actitud de hinchas que tantos riesgos y peligros encierra, cuando el del discurso permanente es el motivador de esos hinchas.

Hay que entender que el bla, bla, bla de Petro si es peligroso y que es necesario transmitir y fortalecer el relato constructivo sobre todo lo que se ha hecho y lo que se puede hacer insistiendo en la inconveniencia de irse por el camino de destruir lo que se ha conseguido con el trabajo y el esfuerzo de tantos años y tantos colombianos. Hay que mostrar que somos muchos los colombianos que no creemos en ese relato.

RICARDO VILLAVECES P.
​Consultor privado.

QOSHE - Bla, bla, bla - Ricardo Villaveces P
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Bla, bla, bla

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22.04.2024

Mencionaba en una columna anterior que Petro ha entendido que lo suyo no es gobernar y es muy poco lo que va a dejar como gestión de su gobierno. Será uno de los períodos más pobres en resultados.

Una economía postrada, una inseguridad desbordada, un crecimiento del mercado de las drogas ilícitas, sectores como el de la salud, el energético y el de la infraestructura sin rumbo y con el riesgo de retrocesos muy graves frente a los avances que se habían logrado. Como si esto fuera poco, escándalos alrededor las personas y funcionarios que lo rodean y un proceso sostenido de deterioro de las instituciones, nombrando a la cabeza a personas sin conocimiento de los temas, sin claridad........

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